jueves, 4 de abril de 2013

Persona funcional
doctorado en desarrollo humano, ICRESER
Sebastián Cázarez Lizárraga

Ser una persona funcional requiere necesariamente de lograr congruencia en el pensar, sentir y actuar de mi parte para alcanzar el equilibrio en mi persona y la actividad laboral a la que me dedico actualmente.

Siento primeramente que me gusta lo que hago, y puedo decir, que disfruto mi trabajo y he aprendido a integrar a mi ser los miedos y corajes, que en momentos a lo largo de mi labor docente me han obstruido, para el logro de algún resultado;por eso al hacerlos parte de mi, los acepto y al hacerlo, me doy cuenta que necesito inteligentemente integrarlos, como herramientas para mi crecimiento  personal y profesional.

Me da demasiado coraje el percibir la desatención de los integrantes del grupo que atiendo, no tanto a lo que pudiera  estar comunicando, sino al desinterés que muestran hacia el trabajo escolar y, en ocasiones me pierdo porque me ha ganado la manifestación iracunda de mi coraje.Actualmente me ha ayudado mucho el recordarme a mi mismo que  estoy vivo y, recurro al ritmo natural de mi respiración para bajarle rayas al coraje, situación que me ayuda a estar en el presente, y entender que los jóvenes que atiendo precisamente son seres humanos con sus propias perspectivas de vida, que necesariamente no son las mías.

Ante lo anterior, me he dado cuenta que cada uno de los doce adolescentes con quien comparto diariamente la jornada de trabajo,  son al igual que yo seres maravillosos que me han brindado la oportunidad de aprender y crecer día a día , ya que , cada uno de ellos tienen su proceso de crecimiento y desarrollo donde a mi me corresponde ser su acompañante en el fluir de sus procesos de vida entrelazado con el mio.